Etiqueta: etnografía

  • 4 cosas que aprendí en mi viaje a Vietnam

    4 cosas que aprendí en mi viaje a Vietnam

    Tras todo un 2024 «ahorrando» vacaciones1, me encontré con que el último trimestre del año iba a trabajar menos de un mes en total. En el resto del tiempo hice muchas cosas: una de ellas fue mi primer viaje a Asia.

    Vietnam era un país que conocía a través del trauma estadounidense reflejado en la cultura pop, especialmente en el cine2. No estaba en mi top 5 de países pendientes; tampoco en el top 3 de países asiáticos. Pero, desde hacía más de un año, la posibilidad de un viaje a Tailandia había rondado el calendario y, cuando haces un viaje en avión de más de 10.000 kilómetros3, más vale aprovechar. Así que ahorré tiempo y dinero, que son los ingredientes principales que se necesitan para viajar, y planifiqué tres semanas en el sudeste asiático. La primera parte del viaje pasó por Hanói, Huế y Ho Chi Minh/Saigón. 9 días que, ahora lo sé, son claramente insuficientes. Estas son otras cosas que aprendí por el camino:

    Sobre las creencias: la superstición, la religión y el sincretismo

    En Hanói, capital administrativa y del norte de Vietnam, visitamos el templo Ngoc Son, donde los estudiantes van a pedir suerte para sus exámenes. Como nos explicaron varios de nuestros guías –todos vietnamitas, puesto que el Estado solo permite a vietnamitas convertirse en guías4–, los vietnamitas prefieren encomendarse a sus supersticiones que seguir los preceptos que dieron pie a las mismas. Otras supersticiones que nos contaron (algunas no tan diferentes a supersticiones que viven entre nosotros) fueron:

    • La forma de la cara y de tus ojos, nariz, orejas… determina la personalidad.
    • El horóscopo vietnamita es similar, pero no igual, al chino, con sus propias características. Además, cada signo se complementa con uno de los cinco elementos (Fuego, Tierra, Metal, Agua, Madera), que determina la compatibilidad que tienes con otras personas.
    • El feng shui recomida poner algo que corte el acceso directo desde una puerta de entrada (de forma perpendicular a la misma) para evitar que las malas energías puedan entrar. El feng shui no es exclusivo de Vietnam, pero sí que lo aplican de forma particular y se ve mucho en el diseño de sus casas y de los templos.
    El puente para cruzar al templo Ngoc Son, en Hanói.

    En general, los vietnamitas son budistas: la mayoría siguen la tradición mahayana, aunque no es la única presente. También hay representación de otras religiones; la que más me llamó la atención fue la religión sincrética monoteísta Cao Đài, que predica que la Tercera Amnistía traerá la unidad de todas las religiones, lo que unirá a la humanidad en una «familia universal para la paz universal».

    El sincretismo es una de las características del sistema de creencias vietnamita. Religión, culto a los ancestros y supersticiones y ritos para llamar a la suerte se entremezclan. En los lugares sagrados se encuentran representaciones de Buda junto a las de personas importantes para la Historia de la nación vietnamita, o simbolizando leyendas. Todas reciben sus ofrendas. Muchos de los que ponen ofrendas o piden son… cristianos. De hecho, los cristianos también tienen la costumbre de poner altares a sus ancestros en casa (e incluyen imaginería cristiana en ellas). Un vez entendí esto, me extrañó menos que Cao Đài haya surgido allí.

    Los mercados callejeros son mejores que los supermercados

    Uno de los comentarios que escuché una y otra vez mientras preparaba mi estancia en el Sudeste Asiático fue que tuviera mucho cuidado con la comida callejera5. Me lo dijeron amigos, conocidos, desconocidos (personal sanitario, en este caso)… Los sanitarios también mencionaron los mercados callejeros, y no es raro que te suenen puestos con ingredientes frescos expuestos: esto incluye carne y pescado, sin refrigerar, pero también animales vivos, fruta y verdura de todos los colores, hierbas y especias –sobre algunas de las cuales jamás había oído hablar, con lo que me flipan las especias–, insectos, diferentes ingredientes desecados…

    En este puesto podías comprar tofu firme y unos gusanos de los que te puedes alegrar que no sacara foto, pero que, por lo visto, están muy ricos.

    Lo cierto es que los vietnamitas prefieren comprar en el mercado para asegurarse de que compran ingredientes frescos. Compran diariamente, a veces hasta dos veces al día: en su bicicleta, o más comúnmente, su moto, acuden al mercado de su barrio o a las tiendas cercanas a su casa. Los puestos pueblan las aceras hasta el punto de que no se puede caminar por ellas, y algunos son increíblemente vistosos y diversos. Cuando te fijas, te das cuenta de que apenas hay supermercados: a los vietnamitas no les gustan los productos de supermercado porque son refrigerados y eso hace que no sean frescos. Además, no los pueden tocar antes de comprarlos; cosa que sí hacen en los puestos callejeros (de verdad, menudos manoseos le meten a la carne).

    Mi cosa favorita de los mercados de cualquier parte del mundo: la fruta y la verdura. De cerca, les siguen las especias.

    Las implicaciones que tiene acudir cada día una o dos veces a los mercados pueden imaginarse, ya que Vietnam no se destaca por ser un país especialmente avanzado en feminismo. Pero, aunque la mayoría de las compradoras son mujeres, también se observan hombres. No es este espacio donde la desigualdad de género esté más presente en la sociedad vietnamita: en muchas familias todavía existe la costumbre, que también se presenta en otros países asiáticos, de que cuando una mujer se casa pasa a ser «hija» de sus suegros, se muda con ellos hasta que el marido puede comparar una casa –lo de la vivienda allí está tan mal como aquí– y, así, los suegros consiguen criada gratis6. Hasta el punto de la esposa que tiene que pedir permiso para poder ir a ver a sus padres.

    Las consecuencias de una guerra por la que Estados Unidos aún no ha pagado

    Los vietnamitas están orgullosos de ser un pueblo que ha luchado por su independencia. De hecho, mi estancia coincidió con la conmemoración del 80 aniversario de la fundación del Ejército Popular de Vietnam7. Es un pueblo que sufrió el colonialismo a manos de Francia hasta pasados los 50 del siglo XX y, cuando se quitaron a los franceses de encima, llegaron los estadounidenses a tratar de arrebatarles su soberanía porque se les ocurrió pensar en ser un país comunista. Después vinieron 30 años de embargos comerciales por parte de Estados Unidos, además de promesas incumplidas de reparación económica de los daños sufridos8.

    Hay una cosa de la que no puedes escapar cuando vas a Vietnam: de Ho Chi Minh. Te mirará desde todas partes: carteles, estatuas, billetes… Este es uno de los carteles que conmemoran el 80 aniversario de la fundación del ejército vietnamita.

    Si hay algo famoso sobre la guerra de Vietnam –la invasión de Vietnam por parte de Estados Unidos– es el envenenamiento mediante agente naranja. Han pasado 50 años desde el fin de la guerra y aún hay zonas del país en cuarentena: la tierra de esas zonas está envenenada. Vietnamitas que no vivieron la guerra se han intoxicado y solo lo han sabido cuando han tenido hijos con malformaciones debidas a la acción del agente naranja.

    En la actualidad, nace la cuarta generación post-liberación del agente naranja. Las consecuencias las sufren más de tres millones de vietnamitas, y más de 150.000 bebés han nacido con malformaciones9.

    Vietnam no puede permitirse que todas estas personas vivan de la asistencia social: es un país bastante pobre. Muchas personas afectadas por el agente naranja viven vidas «normales»10: incluso existen iniciativas que les enseñan un oficio, en muchas ocasiones relacionado con artesanía que luego se vende a los turistas.

    En la este tipo de artesanía no utilizan productos químicos industriales: solo madera, huevo, nácar, savia de árbol, pigmentos minerales, pan de oro y tintes orgánicos.

    Otras personas afectadas por el agente naranja son altamente dependientes o mueren. Solo se han atendido las demandas judiciales de los soldados estadounidenses afectados, mientras que las denuncias de asociaciones vietnamitas de afectados nunca han sido escuchadas por los responsables. El uso del agente naranja no es la única atrocidad del conflicto –se clasificaron otras acciones del ejército estadounidense como crímenes de guerra, sin grandes consecuencias para sus perpetradores–, pero es la que, aún hoy, tiene graves consecuencias.

    Están deseando tener turistas

    Los vietnamitas son extremadamente (extremadamente, extremadamente) acogedores con los turistas. No todo el mundo sabe inglés, pero cuando saben, hablan contigo, se interesan sobre tu país –y el fútbol– y responden abiertamente a tus dudas sobre su cultura, su forma de vida, opinan sobre la política de su país, te recomiendan qué comer… Son hospitalarios, agradecidos y les gusta compartir.

    En Vietnam hay mucha gente dedicada al turismo de una u otra manera: es un trabajo menos duro que el campo o las fábricas, según nos comentaron en algunas ocasiones. También se gana más.

    Vietnam es un país extremadamente seguro y, en general, no noté mucha picaresca por estafar al turista. Tampoco vi que el turismo fuera, todavía, un problema para ellos, sino una forma de mejorar su nivel de vida. Y lo que todos me decían era: «Habla sobre nosotros con tus amigos cuando vuelvas, que nos visiten». Así que, bueno, amigos: Vietnam os espera.

    1. Y dinero. Mucho. ↩︎
    2. Reflexiono mucho últimamente en cómo la visión estadounidense del mundo se ha convertido en una forma de colonización global de nuestras mentes. ↩︎
    3. Y más de 2,75 toneladas de CO2 emitidas por trayecto si vuelas de Madrid a Bangkok vía Estambul, según Carbon Footprint. ↩︎
    4. Me parece: bien. Si alguien se tiene que lucrar del turismo, que sean los locales. ↩︎
    5. En tres semanas poniéndome ciega a comida callejera en los lugares con la peor pinta que puedas imaginar me he puesto enferma un total de: cero veces. ↩︎
    6. Esto, que puede parecer un juicio de valor por mi parte, nos lo explicó con esas palabras (en inglés) nuestra guía vietnamita Anna, que estaba en sus veintitantos y, parecía, un poco hasta el co*o. ↩︎
    7. Todo el mundo sabe que lo que define una nación soberana es la existencia de un ejército, ¿no? O algo así… ↩︎
    8. Ahora que está tan de moda hablar de injerencias extranjeras, recordemos que no es nada nuevo, aunque ahora seamos otros quienes la suframos. ↩︎
    9. Aquí puedes leer más sobre las consecuencias del agente naranja:
      https://www.ngenespanol.com/el-mundo/ataque-a-varias-generaciones/
      https://www.cruzroja.es/pls/portal30/docs/PAGE/SITE_CRE/PAGINAS/AGENTE_NARANJA.PDF ↩︎
    10. https://es.vietnamplus.vn/63-anos-del-desastre-del-agente-naranja-en-vietnam-superan-los-dolores-post202107.vnp ↩︎